LA GEOGRAFÍA ECLESIÁSTICA COMO MARCO PARA EL ESTUDIO CAMPANOLÓGICO

 

LA GEOGRAFÍA ECLESIÁSTICA COMO MARCO PARA EL ESTUDIO CAMPANOLÓGICO

 

Romera Sotillo, Álvaro


Introducción

El presente artículo expone una serie de reflexiones tras la lectura del libro Atlas Histórico Eclesiástico. Cartografía de las Diócesis de España (1570-1900)[1], escrito por el profesor de la Universidad de Lérida Jesús Burgueño Rivero. En palabras del propio autor:

“Lo hacemos con el convencimiento de que la Iglesia (y su organización en el territorio) ha constituido un elemento capital de la historia del país, de manera que difícilmente pueden entenderse infinidad de aspectos socioeconómicos, culturales y políticos, de todo tipo, ignorando las estructuras eclesiásticas pretéritas. Conocer el mapa diocesano es una herramienta básica de comprensión del pasado. Sin ir más lejos, difícilmente podemos entender la gestación de la división provincial española, hace ahora doscientos años, sin tener presente la organización eclesial de la época”[2].

Cuando abrimos el blog Voz de Bronce, la delimitación geográfica que nos planteamos era la antigua provincia eclesiástica de Toledo, entendiendo por ella la que existió hasta antes de la modificación diocesana que tuvo lugar como consecuencia de la firma del Concordato de 1851.

El arco cronológico de estudio de Burgueño (1570-1900) viene más o menos a coincidir con el momento en que se gestan o consolidan las diferentes tradiciones de toque de las diócesis españolas (siglos XVI al XIX), siendo la fecha simbólica de su declive la Desamortización de Mendizábal (1836). Consecuencia directa de este hecho fue la pérdida de los ingresos económicos de catedrales, colegiatas y parroquias, que permitían el complejo funcionamiento litúrgico, renunciando progresivamente muchas de ellas a los campaneros profesionales. Desde entonces, el complejo repertorio de toques fue poco a poco simplificándose como evidencia una simple comparativa documental entre las reglas de toque de los siglos XVI al XVIII y los toques manuales que han llegado a nosotros.

 

Ilustración 1. Mapa eclesiástico de España antes del Concordato de 1851.

División autonómica vs. división eclesiástica hasta 1851

Uno de los principales errores que solemos cometer a la hora de estudiar cualquier tipo de manifestación cultural es ajustarla a un área geográfica coincidente con las actuales divisiones provinciales y autonómicas. A ello además no ha beneficiado el hecho de que cada comunidad autónoma ha tratado de buscar su identidad sobre unas fronteras que en la mayoría de los casos poco tienen que ver con la división tradicional y que de forma orgánica se ha ido gestando debido a causas orográficas, históricas y hechos de tipo político y religioso muy variados.

El origen de este problema se gestó en el siglo XIX cuando se trató de racionalizar y centralizar el poder del estado-nación liberal a través de la división territorial en provincias de extensiones equitativas[3]. Este proceso, que fue bastante largo y penoso, concluyó con la división realizada por el secretario de estado Jaime de Burgos en 1833. La actual división provincial es heredera de esta configuración provincial.

Este hecho no tendría por qué haber afectado a la división eclesiástica tradicional, pero sí que tuvo implicaciones muy directas puesto que, a raíz del Concordato firmado con la Santa Sede en 1851, la Iglesia Española, mantenida desde entonces económicamente por el estado, trató de ajustar la geografía eclesiástica a la civil, redimensionando, creando o suprimiendo obispados. La idea fue que cada provincia pasara a ser un obispado y que en su capital residiese el poder civil y el religioso manifestado en su catedral, suprimiendo catedrales o elevando a esta dignidad iglesias que hasta entonces habían sido parroquias o colegiatas.

Sin ahondar en estas modificaciones, que se han prolongado durante más de un siglo, comprobamos en un simple vistazo las amplias alteraciones que ha habido en la geografía eclesiástica desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Hemos de subrayar la importancia de la división geográfica eclesiástica anterior a 1851, pues hunde sus raíces en la división diocesana de época romana, recuperada con muchos matices a medida que los reinos cristianos iban ganando territorio a los musulmanes. Así podemos entender el hondo calado cultural y vivencial que se ha gestado desde hace siglos en los diferentes territorios.

Ilustración 2. Mapa eclesiástico actual.


La provincia eclesiástica toledana fue una de las que más modificaciones experimentó desde 1851:

·         Supresión del priorato santiaguista de Uclés

·         Reubicación de obispados periféricos a otras provincias eclesiásticas como consecuencia directa del Concordato de 1851 (Osma a Burgos, Segovia a la recién creada provincia eclesiástica de Valladolid, Jaén y Murcia a Granada, Córdoba a Sevilla)

·         Creación de nuevos obispados segregados del arzobispado toledano (Madrid -1885- y Ciudad Real -1875 como priorato nullius-)

·         Reordenación y creación de nuevos obispados en el siglo XX: Sigüenza-Guadalajara (1955) y Albacete (1949), plenamente ajustados a los límites provinciales y otros como Getafe y Alcalá de Henares (ambos en 1991) orientados a gestionar territorios con alta densidad poblacional dentro la provincia de Madrid.

Ilustración 3. Provincia eclesiástica de Toledo antes de 1851

Podemos ver el calado de todas estas modificaciones en la ilustración 4 , que muestra la provincia de Guadalajara con la división eclesiástica anterior a la creación, en 1955, de la diócesis Sigüenza-Guadalajara:


Ilustración 4. Actual provincia de Guadalajara antes de la creación del obispado Sigüenza-Guadalajara.


·         El tercio occidental, que ocupaba parte de las comarcas geográficas de la Serranía (teniendo como hito geográfico el pico Ocejón), Campiña y Alcarria, formaba parte del arzobispado de Toledo, incardinado en la Vicaría de Alcalá de Henares.

·             Todo el territorio al sur del río Tajo pertenecía al obispado de Cuenca.

·         El resto formaba parte del obispado de Sigüenza, cuya extensión sobrepasaba los actuales límites provinciales, adentrándose por el oeste en la actual provincia de Segovia (Ayllón era sede de un arciprestazgo seguntino). Al norte tomaba como límite el río Duero (teniendo importantes arciprestazgos como Berlanga de Duero, Almazán o Medinaceli) y por el este se adentraba en la cuenca del río Jalón por tierras aragonesas en el arciprestazgo de Ariza.

Ilustración 5. Mapa del Obispado de Sigüenza en el siglo XVIII

Esta división eclesiástica, interconectada con la división civil, generaba flujos de comunicación entre las diferentes poblaciones y la localización de modelos y paradigmas a los que imitar. Esto es visible actualmente en el modelo constructivo, no sólo de las iglesias, sino de las viviendas y también en el urbanismo de los centros históricos de ciudades y pueblos, que tomaban como referencia el modelo de la sede episcopal.

Por tanto, el paradigma constructivo de las parroquias de la actual provincia de Guadalajara es diferente según su pertenencia a los distintos territorios eclesiásticos. Resulta evidente, por ejemplo, que el modelo arquitectónico de las iglesias que pertenecían al antiguo Arzobispado de Toledo está estrechamente ligado a la Sede Primada a través de la vicaría toledana de Alcalá de Henares.

Ejemplo de esto último son los chapiteles de pizarra que aparecen en los pueblos “toledanos” de Guadalajara, como evidencia la actual concatedral de Guadalajara (antigua parroquia de Santa María de la Fuente) o parroquias rurales del entorno de la ciudad como Yunquera, Cabanillas, Alovera, Marchamalo, Quer, Horche[4] y Centenera, todos ellos posiblemente inspirados en la torre campanario de la antigua Colegiata Magistral (actual Catedral Magistral), sede de la Vicaría toledana de Alcalá de Henares. El chapitel de pizarra y plomo es prácticamente inexistente en los territorios “seguntinos” y “conquenses” de la provincia de Guadalajara.

Ilustración 6. Actual Concatedral de Guadalajara.

 


“…según la costumbre de este Arzobispado…”

Con estas palabras, que pueden pasar desapercibidas, las Constituciones Sinodales del Cardenal Portocarrero[5] (1682) reconocen la existencia de una forma y un código característicos en el arzobispado toledano. El artículo donde aparece esta cita es relativo al toque de campanas:

Iten, mandamos, que los dichos sacristanes no sean demasiados en tañer las campanas, ni puedan hacerlo, sino para los divinos oficios, según la costumbre de este Arçobispado, so pena de un real por cada vez que excedieren, que se aplica a la fábrica de aquella Iglesia [6].

Debemos entender que esta tradición se gesta de una forma orgánica, principalmente por imitación entre las parroquias de un mismo territorio y de estas a su iglesia madre, la Catedral (sobre este particular habría que hacer muchas matizaciones). Aparte de este proceso de imitación, hubo una base normativa -las Constituciones Sinodales - que favorecieron la creación de formas propias. Los visitadores eclesiásticos[7] fueron otro importante agente cohesionador y normativo de los territorios que supervisaban. Podemos tomar de referencia las indicaciones dadas por un visitador a la Parroquia de Camarena (Toledo) en la visita del 30 de noviembre de 1700:

A su merced se le ha dado noticia que desde la visita pasada se han quitado las procesiones que se hacían todos los lunes del año por las Ánimas. Y asimismo las procesiones que se hacían los sábados. Mando que, de hoy en adelante, continúen en hacer las procesiones de los lunes y sábados, como se ha hecho y ha sido costumbre hasta aquí, y se toque a la Salve y Rosario con la campana de la Salve y asimismo se toque a Vísperas y Completas como se ha usado[8]


Ilustración 7. Parroquia de San Juan Bautista de Camarena (Toledo).

Estas normativas, en contadas ocasiones, dan indicaciones directas de la forma en que se debían realizar los toques. No obstante, algunos toques sí que estaban reglados como, por ejemplo, las tres oraciones del Ángelus (o Avemarías): al amanecer, al mediodía y al anochecer. En las Constituciones de Portocarrero se indica que “al anochecer tañan el Ave María, dando nueve golpes en una campana grande, de tres en tres; y acabados los dichos nueve golpes tañan una campana à buelo (sic)[9].

En cuanto al resto de toques tratados en las constituciones, suele haber bastante imprecisión, dando libertad al cura párroco sobre su forma: y por la noche a la hora acostumbrada hagan señal, tocando a las Ánimas, como fuese estilo en cada Parroquia, y donde no lo huviere, con los golpes que le pareciere al Cura”[10].

Al margen de la escasa normativa, sí que encontramos elementos comunes en todas las parroquias del arzobispado toledano, a pesar de la vasta extensión y variedad territorial que lo integraba. Uno de ellos es la tipología de yugo, que presentaba unas proporciones y elementos muy definidos, los cuales fueron ya tratados en un estudio previo[11].

En una valoración global de los toques, encontramos que existe una manera toledana, con patrones, formas y usos que se repiten en todas las localidades estudiadas. Un elemento común es, por ejemplo, el toque a muerto (que recibe numerosas denominaciones, “las campanadas”, “las campanadas de muerto”, “a tránsito”, “clamor”), que se tañía con la campana de mayor tamaño. El número de golpes depende del sexo del finado y, según interpretaban los informantes, esto se debía al número de costillas de Adán y Eva.

El estudio comparativo de diferentes localidades en varias comarcas de las actuales provincias de Toledo[12], Madrid[13], Ciudad Real[14] y Guadalajara[15], permiten comprobar que aquellas localidades próximas entre sí presentan muchas semejanzas, mientras que a medida que se van alejando se encuentran mayores diferencias. Es decir, los pueblos documentados en la comarca de Torrijos presentan entre sí muchas más semejanzas que con los de la vecina comarca de la Sagra, mientras que los de Torrijos se asemejan todavía menos a los de la provincia de Madrid y menos a la de Guadalajara. 

La organización diocesana anterior a 1851 era todavía más compleja si tenemos en cuenta que una parte nada desdeñable estaba sujeta a otro tipo de jurisdicción no episcopal. Estos territorios eran nullius Dioecesis (es decir, “de ninguna diócesis”), y dependían directamente de la Santa Sede, quedando bajo la jurisdicción de priores en monasterios con una potestad casi episcopal.

Ilustración 8. Mapa del Priorato de Uclés.


Como ejemplo de nullius Diocesis en la provincia eclesiástica toledana existía el Priorato de Uclés (de la Orden de Santiago) que se extendía de norte a sur por las actuales provincias de Toledo, Cuenca y Ciudad Real. Tenía como cabeza un obispo prior cuya sede, el Monasterio de Uclés, era un enclave dentro del obispado de Cuenca. El Obispo Prior de Uclés tenía ciertas limitaciones, “teniendo que ir a Cuenca a por los Óleos, dispensas matrimoniales, licencias y demás, por carecer aquel de semejantes facultades[16]. Éstas no impidieron que fueran promulgadas diversas Constituciones Sinodales.

Ilustración 9. Monasterio de Uclés, sede del Priorato de Uclés.

En el ámbito de la provincia eclesiástica de Toledo existían otros territorios pertenecientes a las Órdenes de Santiago (el Campo de Montiel, Encomienda de Villarejo de Salvanés, Encomienda de Beas y Segura, Encomienda de Yeste, Encomienda de Caravaca y Encomienda de Totana), Calatrava (el Campo de Calatrava y Encomienda de Martos) y San Juan (Priorato de San Juan) en los cuales el grado de jurisdicción eclesiástica era variable. La Vicaría del Campo de Montiel, “tenía una laxa vinculación formal con el arzobispado de Toledo”[17]. Esta vinculación eclesiástica con el arzobispado de Toledo la pudimos estudiar en 2021 en Torre de Juan Abad[18].

Podía darse incluso el caso de que un núcleo poblacional tuviera doble jurisdicción, como fue el caso de Los Hinojosos[19] (Cuenca), lugar formado en 1841 de los pueblos de Hinojoso de la Orden e Hinojoso del Marquesado separados por una sola calle […]: el primero era Villa […] perteneciente al Priorato de Uclés, y el segundo era aldea de Belmonte […] tiene dos parroquiales […] la primera correspondiente al Priorato ya mencionado y la segunda al Obispado de Cuenca”[20]. Similar situación se vivía en Los Yébenes, antiguamente Los Yébenes de Toledo y Los Yébenes de San Juan. Dividido en dos municipios con sus respectivas parroquias hasta 1835, la parte de Toledo tenía su propia parroquia, dedicada a Santa María y la parte perteneciente a la Orden de San Juan su parroquia dedicada a San Juan Bautista.

Ilustración 10. Los Hinojosos, a la izquierda la iglesia de San Bernabé antigua parroquia de los Hinojosos de la Orden y al fondo la parroquia de Bartolomé, antigua parroquia de los Hinojosos del Marquesado.


En la provincia de Toledo encontramos casos similares, pero dentro del mismo territorio eclesiástico, como son los de Dos Barrios (antiguamente dos núcleos poblacionales) y los Navalucillos (hasta 1835 divididos en Navalucillos de Toledo y Navalucillos de Talavera).

Sólo hemos podido realizar el estudio de toques de campana en un pueblo perteneciente al priorato de Uclés, la Puebla de Almoradiel. El estudio de sus toques no demostró una especial diferencia de éstos respecto a los de otras localidades toledanas próximas. No obstante, sí que podríamos considerar característico de este territorio la configuración de las torres campanario, donde abundan los ejemplares aterrazados y dobles troneras en sus cuatro caras.

Sería interesante estudiar más en profundidad los territorios pertenecientes a órdenes militares, especialmente el Priorato de Uclés, por su jurisdicción eclesiástica casi episcopal. Muy interesante sería también el estudio de localidades con doble jurisdicción eclesiástica, como es el caso de Los Hinojosos, debido a su pertenencia a dos jurisdicciones episcopales distintas y enfrentadas con numerosos litigios.

La división eclesiástica anterior a 1851 presentaba numerosos enclaves o comarcas aisladas y rodeadas por otros obispados. Un ejemplo muy interesante es el de Caudete[21], actualmente en la provincia de Albacete y en la diócesis homónima. En origen era un enclave del obispado de Orihuela rodeado por el obispado de Cartagena (Link imagen https://blogs.ua.es/obispadoorihuela/15-mapas/ ) La forma de sus toques, especialmente los repiques, entroncan con una tradición plenamente valenciana, caracterizada por el repique de todas las campanas a la vez.

Ilustración 11. Mapa del antiguo obispado de Orihuela.

También podemos encontrarnos localidades que originalmente eran castellanas y que actualmente pertenecen en lo civil y lo religioso a la provincia de Valencia. Tal es el caso de Utiel que, junto con Requena, formaban parte tanto de la provincia como del obispado de Cuenca. En 1983 Francesc Llop[22] documentó los toques tradicionales del último campanero de la localidad de Utiel. La forma de estos repiques está más en conexión con la tradición y estética castellana que con la valenciana. Puede verse en este vídeo: https://campaners.com/php/v0.php?numer=1335 

 

Territorios de frontera

Las poblaciones, comarcas o arciprestazgos que se encuentran en los límites de los diferentes obispados, generan un especial interés, ya que se mueven dentro de la tradición de sus obispados, pero a la vez son permeables a las tradiciones y costumbres de los obispados vecinos.

Un caso muy evidente que muestra la clara diferenciación entre territorios es el límite entre el Señorío de Molina Aragón (antiguo obispado de Sigüenza) y los pueblos turolenses de la cuenca del río Jiloca (antiguamente pertenecientes al arzobispado de Zaragoza).

Tomemos como referencia el campanario de Tordesilos (Guadalajara): una achatada espadaña de sillares de piedra de arenisca roja característica de las parroquias del Señorío de Molina, mientras que, a pocos kilómetros, al otro lado de la sierra, en Villafranca del Campo (Teruel) se encuentra uno de los campanarios barrocos de ladrillo más esbeltos e interesantes de la cuenca del Jiloca, cuyas características se repiten en todos los campanarios de la comarca. Ambos campanarios son representativos de tipologías constructivas de gran arraigo en sus respectivos territorios eclesiásticos.

Ilustración 12. Campanario de Tordesilos (Señorío de Molina, Guadalajara)


Ilustración 13. Torre campanario de Villafranca del Campo (Teruel)

Este ejemplo muestra una diferencia muy acusada, puesto que es el límite, no sólo de obispados, sino también de provincias eclesiásticas de diferentes coronas (Castilla y Aragón), que además tienen una arquitectura vernácula muy característica. Esta diferenciación es también extrapolable al toque de campanas, pues la zona de Molina tiene una tradición de toque netamente castellana, mientras que los pueblos del Jiloca tienen una tradición de toque aragonesa.

Del mismo modo el Señorío de Molina de Aragón, presenta también numerosas influencias aragonesas. El diseño de sus yugos sigue una tipología seguntina, donde abundan los ejemplares con cabeza en forma de martillo o champiñón, pero a la vez están presentes las resonancias aragonesas. Además, se emplea terminología propia de Aragón como es la denominación de “bando” al volteo o “medio bando”[23] para referirse al balanceo[24].

Ilustración 14. Campanas de Motos (Señorío de Molina, Guadalajara). El diseño de los yugos, especialmente el de la derecha, tiene resonancias aragonesas. 

Algo similar ocurre en el Rincón de Ademuz y otros territorios del norte de Valencia que antiguamente formaban parte del antiguo obispado de Segorbe, que fueron permeables a ciertos elementos de territorios conquenses. Los yugos de estas zonas presentan una pieza en la parte superior que es atravesada por los tirantes y abarcones. Este elemento, ausente en la tradición valenciana, es muy frecuente en Castilla, especialmente en el antiguo obispado de Cuenca. 

Ilustración 15. Castielfabib (Rincón de Ademuz, Valencia). Campana Guillermina. Fotografía: Llop i Bayo, Francesc: https://campaners.com/

Conclusión

Como venimos insistiendo desde que abrimos este blog, el marco geográfico más adecuado para el estudio del toque de campanas es el diocesano anterior a los cambios ocasionados con el Concordato de 1851. El auge y esplendor de las diferentes tradiciones de toque, tiene lugar entre los siglos XVI y 1836. A partir de entonces, la conservación de las diferentes tradiciones de toque se ha mantenido por inercia, incluso por encima de las numerosas reorganizaciones diocesanas llevadas a cabo desde 1851 que se fueron poco a poco acomodando a la organización provincial decimonónica.

La existencia de diferentes tradiciones de toque se tiene por tanto que circunscribir a la organización territorial anterior a 1851, puesto que el declive experimentado desde entonces no ha generado unas nuevas formas propias ajustadas a las nuevas fronteras diocesanas.

Para ello, el estudio e investigación territorial de mapas antiguos es imprescindible para poder delimitar el área geográfica de acción y entender plenamente el contexto geográfico. De esta forma podremos entender muchas de las peculiaridades, características e influencias de los diferentes campanarios estudiados.



[1] - BURGUEÑO, Jesús (2024): Atlas Histórico Eclesiástico. Cartografía de las Diócesis de España (1570-1900), Valencia.

[2] - Ibídem, p. 16.

[3] - Sobre la gestación de las provincias cfr. BURGUEÑO, Jesús (2011): La invención de las provincias, Madrid.

[4] - ROMERA SOTILLO, Álvaro (2026): “La antigua torre campanario de Horche”, Llano Mayor. Revista de la Asociación Cultural Juan Talamanco, 9, pp. 6-11, https://vozdebronce.blogspot.com/2026/03/la-antigua-torre-campanario-de-horche.html .

[5] - Synodo diocesana del arzobispo de Toledo, celebrada por el Emmo. Sr. D. Luis Manuel presbytero cardenal Portocarrero Arzobispo de Toledo en la ciudad de Toledo, impresa en Madrid por Atanasio Abad, 1682, Libro I, Título IV, Constitución IV, p. 53.

[6] - El artículo donde aparece, trata una cuestión relativa al toque de campanas: “Iten, mandamos, que los dichos sacristanes no sean demasiados en tañer las campanas, ni puedan hacerlo, sino para los divinos oficios, según la costumbre de este Arçobispado, so pena de un real por cada vez que excedieren, que se aplica a la fábrica de aquella Iglesia” Ídem.

[7] - Un visitador eclesiástico era un sacerdote encargado por la autoridad ordinario (en el caso de Toledo por el arzobispo) para inspeccionar, examinar y evaluar el estado de las parroquias de un determinado territorio que se le ha encomendado. Su función era mantener la disciplina, asegurar la correcta enseñanza de la fe y corregir abusos y problemas. En el caso de Toledo solían trabajar por Vicarías.

[8] - CRISTÓBAL MORELL, Daniel (2017): La Iglesia de San Juan Bautista de Camarena, p. 45. https://amigosdelahistoriadecamarena.wordpress.com/wp-content/uploads/2017/06/la-iglesia-de-san-juan-bautista-de-camarena.pdf

[9] - Synodo diocesana del arzobispo de Toledo… cardenal Portocarrero…Op. Cit. 1682, Libro I, Título IV, Constitución III, p. 51.

[10] - Ídem.

[11] - ROMERA SOTILLO, Álvaro (2017): El yugo “toledano”, http://campaners.com/php/textos.php?text=9009

[12] - Mejorada (Comarca de Talavera); Alcabón, Escalonilla, Fuensalida, Novés y Puebla de Montalbán (Comarca de Torrijos); Mocejón (Comarca de la Sagra); Yepes (Mesa de Ocaña); Puebla de Almoradiel (Comarca de la Mancha). El estudio de todas estas localidades aparece reflejado en este blog, salvo Yepes que fue estudiado por Francesc Llop en 1983 https://campaners.com/php/campanar.php?numer=911 .

[13] - Torrelaguna (Madrid), cuyos toques fueron documentados por Francesc Llop en 1984: https://campaners.com/php/campanar.php?numer=3001

[14] - Toques investigados en ROMERA SOTILLO, Álvaro y JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos (2021): “Las campanas y sus toques en Torre de Juan Abad), Revista de Estudios del Campo de Montiel, 7, pp. 85-122. https://cecampomontiel.wordpress.com/

[15] - Yunquera de Henares, Valfermoso de Tajuña y Centenera principalmente.

[16] - MADOZ, Pascual (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus provincias de ultramar, Madrid, Vol. VIII, p. 221, visto en BURGUEÑO, Jesús (2024): Op. Cit, p. 175.

[17]  - BURGUEÑO, Jesús (2024): Op. Cit, p. 153.

[18] - ROMERA SOTILLO, Álvaro y JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos (2021): “Las campanas y sus toques en Torre de Juan Abad), Revista de Estudios del Campo de Montiel, 7, pp. 85-122. https://cecampomontiel.wordpress.com/

[19] - Esta localidad fue tratada en el estudio que hicimos sobre el yugo en el antiguo obispado de Cuenca (2º parte), https://vozdebronce.blogspot.com/2021/01/el-yugo-tradicional-en-el-antiguo_23.html

[20]  - MADOZ, Pascual (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus provincias de ultramar, Madrid, Vol. IX, p. 213, visto en BURGUEÑO, Jesús (2024): Op. Cit, p. 176.

[21] - MARTÍNEZ ROIG, Eliseo (2016): Albacete, campanas y toques: un patrimonio sonoro. Zahora. Revista de Tradiciones populares, 63 https://pandora.dipualba.es/pdf.raw?query=id:0000092260&page=1&lang=es&view=main

[23] - Puede verse el estudio realizado en el año 2021 en este mismo blog https://vozdebronce.blogspot.com/2021/01/campanario-campanas-y-toques-de-la.html  y los estudios realizados por Diego Sanz (Campanero de Alustante): SANZ MARTÍNEZ, Diego (2005): “El uso de las campanas en el Señorío de Molina: memoria sobre la recuperación de los toques de campanas en Alustante”, Cuadernos de Etnología de Guadalajara, 37, pp. 285 – 312, https://campaners.com/php/textos.php?text=100

[24]  - El medio bando de una de las campanas mayores es el toque habitual de Misa en el Señorío de Molina, una particularidad que no aparece en otras localidades del antiguo obispado. Sirva de ejemplo el estudio realizado en Cantalojas en el año 2022 publicado en este blog: https://vozdebronce.blogspot.com/2022/11/los-toques-de-campana-de-cantalojas.html

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