JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos; ROMERA SOTILLO, Álvaro
Los toques de campana litúrgicas marcan el tiempo y el espacio de
una forma jerárquica y de significado pleno, en contraste con las campanas
horarias, que señalan una división cartesiana del tiempo carente de
significado.
En esta
jerarquización podemos decir que hay un doble ciclo: el diario y el anual[1]. El
diario se inicia con la salida del sol y termina al atardecer. De hecho, en la
antigüedad se consideraba que el inicio del día tenía lugar precisamente al
atardecer, cuando se rezaban las Vísperas, una de las horas canónicas más
importantes del rezo diario. El otro ciclo es el anual, marcado por el ritmo semanal
de la jornada dominical (Dominus Dei, día del Señor), en el cual, un
sinfín de fiestas se repartían a lo largo de los 365 días del año. Dentro de
todas estas festividades destacan dos ciclos festivos, el de Navidad y el de
Pascua. Ambos tiempos tienen a su vez un tiempo preparatorio (Adviento y
Cuaresma respectivamente), cuya finalidad es preparar espiritualmente al fiel
para celebrar debidamente las dos fiestas más importantes del calendario
litúrgico. De hecho, en estos dos tiempos preparatorios, el color de las
vestimentas es el morado, en señal de penitencia. La Cuaresma es el tiempo
preparatorio más importante del calendario cristiano, que, como su propio
nombre indica, dura 40 días, en recuerdo de los cuarenta días que estuvo Cristo
retirado en el desierto antes de su predicación pública. Este tiempo (que
comienza el miércoles de ceniza y concluye el Domingo de Ramos) la penitencia,
el ayuno y la oración se intensifican. Los más mayores recordarán que el signo
visible más evidente de esta celebración era la velación de imágenes y cuadros
de Santos y representaciones no relacionadas con la Pasión. Hoy en día es
difícil hacerse una idea del ambiente que se vivía en la sociedad tradicional,
pero era una realidad que cambiaba su funcionamiento desde el miércoles de
ceniza hasta la Pascua de Resurrección. El ambiente que se respiraba era de una
enorme gravedad. El toque de campanas, como no podía ser de otra manera, también
variaba.
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Retablo velado durante la Cuaresma. Foto: https://liturgiaytradicioncatolica.wordpress.com/2018/03/18/costumbre-tradicional-por-que-se-cubren-las-imagenes-el-i-domingo-de-pasion/ |
A continuación, se analizan tres aspectos en los que esta
variación en los toques era palpable:
1. 1. Mayor
gravedad en la forma de realizar los toques de Misa:
Una de las principales
diferencias que se aprecian en la forma de tocar es la mayor gravedad en la
ejecución de los toques de Misa. Probablemente, el caso más significativo que
hayamos documentado sea el de Mocejón (Toledo). Los toques de Misa de esta
localidad se dividían técnicamente en “toques” y repiques. En el toque se empleaban las dos
campanas grandes, dando una serie de campanadas de forma rítmica, pero de una
forma sencilla “poco florida”. En el repique se tañen dos campanas con un ritmo
muy vivo, muy marcado, jugando con el golpeo rápido y doble de la mano derecha
impulsando el badajo cuando se sube y baja el brazo, una especie de “trémolo”.
Esta técnica, empleada en los repiques de las misas mayores de Domingo, Fiestas
y en las procesiones, se suprime durante la cuaresma y se sustituye por el
toque, mucho más acorde con la gravedad del tiempo penitencial.
Mocejón, campanas grandes de la torre campanario. |
Mocejón. Toque diario de misa (que sustituye al repique los Domingos y fiestas de Cuaresma).
Del mismo modo, existían también toques de este tipo durante el Adviento, tiempo preparatorio de la Navidad que también comparte un tiempo penitencial. Este es el caso de la Puebla de Almoradiel (Toledo) y Guadamur (Toledo). Según dice Samuel Sesmero, sacristán de la parroquia de San Juan Bautista de la Puebla de Almoradiel, este toque que no es “ni triste ni alegre”. Era un toque alternado entre la campana gorda y uno de los campanillos a un ritmo normal. Debía tañerse antes de la primera señal de Misa todos los días de Adviento. Para saber más sobre los toques de la Puebla de Almoradiel pinchar aquí .
La Puebla de Almoradiel, torre campanario. |
La Puebla de Almoradiel, a la izquierda la campana Gorda. |
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Fotografía de principios del s. XX en cuyo fondo aparece la espadaña de la iglesia. Foto: https://www.religionenlibertad.com/blog/42204/toledo-31-de-julio-de1936-en-el-paseo-del-transito.html |
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Partitura del toque de Adviento de Guadamur escrita por León González Ayudo en 1949. GIL GARCÍA, Bonifacio/ CSIC Fons de Música Tradicional: http://campaners.com/php/campanargran.php?numer=145069 |
León González Ayuso, natural de
Guadamur, y director de la banda de música de la localidad, transcribió en
partitura los toques de campanas que había conocido de su abuelo, sacristán del
pueblo. La transcripción se llevó a cabo en 1949. Uno de los recogidos es el
toque de misas de Adviento, caracterizado también por el toque por separado de
las dos campanas a un compás normal[2].
Modificaciones similares tienen lugar
en “el toque de Candonga” de Yepes (Toledo) y “el de las 11 de la mañana en
Cuaresma” de Torre de Juan Abad (Ciudad Real), de los que hablaremos más abajo.
Variantes como las
anteriormente expuestas debieron ser muy comunes en las parroquias. Sirva de ejemplo una pequeña
indicación de la Consueta de la Seo del Salvador de Zaragoza de 1672:
Al claustro (procesión) se repica todo
el año, exceptuando la quaresma desde la septuagésima y adviento, y la dominica
Gaudete y la de Letare, que aunque son de quaresma y adviento, se repica. Los
dias de quaresma y adviento, el claustro se vandea[3]
la campana Lorenza[4].
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Torre campanario de la Seo de Zaragoza. Foto: wikipedia |
Se entiende en estas pequeñas líneas,
que el repique no es apropiado para determinadas celebraciones de la Cuaresma,
y es preferible el bandeo de una campana. Esta alteración recuerda a la
contraposición entre “toque” y “repique” de Mocejón. Esta
variación en el toque todavía se sigue interpretando a mano en la Catedral de
Valencia, en el toque conocido de “dominica morada”, que en comparación con otros toques de coro, es más simple y sencillo.
[1] - Cfr. LLOP I BAYO,
Francesc: Las campanas en Aragón: un medio de comunicación tradicional,
Tesis Doctoral, Universidad Complutense, Madrid, 1988, pp. 166-173, consultado
en http://campaners.com/php/textos.php?text=1156 (última consulta
10/03/2021).
[2] - Las partituras se
encuentran almacenadas en CSIC Fons de música tradicional, y publicadas
en la página de campaners: http://campaners.com/php/textos.php?text=9179 (última consulta
27-02-2021).
[3] - Aunque este término
se emplea actualmente en Aragón para denominar el volteo (giros continuados de
la campana en un sentido), creemos que en el contexto se refiere a balanceo
parando la campana con el yugo abajo. En documentación de la época se le llama
“tocar a pino”.
[4] - “Documentos
relacionados con las campanas, los campaneros y los toques de las Catedrales de
Zaragoza”, www.campaners.com (última consulta
27-02-2021). Este documento es un compendio de documentos entre las que se
encuentran dos consuetas antiguas, una del Pilar (1578) y otra de la Seo
(1672). En la del Pilar también aparece reflejado el toque de claustra de forma
similar: “Item ha de taner a la claustra en quaresma y aduiento las
dominicas dos campanas a bando la Maria y la noueçica los otros dias y fiestas
ha de repicar en todas las claustras que se pasaren en la yglesia y quando
salle el cabildo a la seo a algunas Processiones ordinarias y extraordinarias y
lo mismo quando buelue”.