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sábado, 16 de mayo de 2020

REDES DE PROTECCIÓN CONTRA PALOMAS



JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos

ROMERA SOTILLO, Álvaro




    1. INTRODUCCIÓN

    Uno de los principales agentes de deterioro, por no decir el principal, después de los estrictamente atmosféricos (lluvia, viento, sol) son las palomas, y en concreto, la palomina o excrementos de estas aves. Antiguamente, cuando había campaneros que se encargaban de tocar a diario las campanas, su presencia se mantenía a raya en las torres. En algunas ocasiones, aprovechando estancias de las torre, se construían columbarios para albergar una comunidad de palomas como forma de obtener ciertos  ingresos para el sacristán o la parroquia. No obstante, estos casos son francamente minoritarios, pues ya desde antiguo eran conscientes del mal que podía generar la presencia de estas aves en los campanarios.

Esta es la triste imagen que suele tener el suelo de buena parte de los campanarios

Inscripciones de una campana completamente ilegibles por una densa capa de palomina.

Nido sobre el brazo del yugo.


    Después de llevar varios años subiendo a torres campanario, el panorama que hemos podido ver con nuestros propios ojos es, en buena parte de los casos, muy desolador. En algunos campanarios la palomina llega a tener una capa de un palmo de altura, e incluso, se nos presentó un caso en que fue imposible poder abrir la puerta de acceso al campanario, porque al abrir la puerta la palomina empezó a caer por la parte de arriba.

    Es cierto que, en buena parte de los casos, ante la inexistencia de campanero, se ha intentado impedir el acceso de palomas a las torres. La solución más extendida es la colocación de redes. En la mayoría de los casos estas son colocadas en la parte interior del ventanal, dejando la campana desprotegida al exterior. El resultado de esta medida puede ser todavía más perjudicial, pues el hueco que queda entre la red y la campana puede ser aprovechado para el anidamiento, creando un espacio donde se puede acumular palomina e inmundicia que puede afectar seriamente a la campana y al yugo. Así mismo, como resultado colateral de estas intervenciones, la instalación de redes anti-palomas dificultan, cuando no impiden, el toque de las campanas de forma manual.


Red colocada en el interior que deja desprotegida la campana

La misma campana que en la fotografía anterior. Las palomas campan a sus anchas sobre la campana.

    Es por ello que hemos considerado oportuno dar ciertas indicaciones para garantizar una protección, tanto del interior de la torre como de las campanas, teniendo así mismo presente un enfoque que permita tocar las campanas: a fin de cuentas, para ese objetivo se levantaron en su rigen las torres.


    2. MATERIAL DE PROTECCIÓN

    Como primera indicación, es recomendable usar redes de “bajo impacto visual” frente a mallas metálicas, sobre todo, si estas mallas o redes puedan entrar en contacto con el mismo bronce de la campana (lo que ocasiona una distorsión sonora de la campana). Además las mallas metálicas pueden ocasionar otros problemas relacionados con la meteorología, como veremos más adelante.



Ventanal protegido con red de bajo impacto visual.



Ventanal protegido con una malla metálica.


    3. COMPATIBILIDAD CON EL TOQUE MANUAL

    A lo largo de todos los artículos escritos en este blog, hacemos mucho hincapié en este aspecto. Todas las intervenciones llevadas a cabo en un campanario se deben hacer teniendo en cuenta que la finalidad de los campanarios es tocar las campanas. Por ello, toda intervención debe realizarse teniendo en cuenta una posible recuperación del toque manual. Toda medida de protección contra palomas debe posibilitar el toque manual y no condenar las campanas a un “encierro” que las inutilice, aislándolas en el exterior, imposibilitando cualquier acceso a ellas. Esta medida es perjudicial para las campanas, pues imposibilita además un mínimo mantenimiento de los bronces y su yugo.


Protección anti-paloma sin un sistema que permita acceder a la campana.


    4. INSTALACIÓN INTERIOR

    Como acabamos de comentar, la tendencia general es colocar redes en la parte interior del ventanal. Esta ubicación posiblemente esté justificada en buen número de casos por evitar un fuerte impacto visual que desvirtúe visualmente el campanario desde el exterior. La red al quedar detrás de la campana queda “más disimulada”. Además, su colocación es mucho menos arriesgada que si se colocara en el exterior. 

    Este tipo de redes, en buena parte de los casos, impide el toque manual, bien porque no permite el movimiento del bronce, o bien porque no haya forma de abrirla o carezca de algún sistema por el que se pueda pasar una cuerda para tocar el badajo a mano. Se entiende que esta solución se ha tomado en campanarios que hace mucho dejaron de tocarse, incluso de forma mecánica, quedando las campanas expuestas como un objeto de exposición sin ningún tipo de uso.  

Rejas colocadas en el interior, apenas perceptibles desde el exterior.

    Hay casos en los que esta protección no impide del todo el toque manual, y es posible tocar con cuerda el badajo gracias a un agujero que a veces tiene una pequeña garrucha para no erosionar la cuerda. 

    Hay algunas ocasiones en las que este sistema de protección presenta una suerte de bastidor con bisagras, de forma que pueda abrirse cuando sea necesario ser tocadas. Esta medida la hemos visto principalmente en campanarios rurales donde todavía se voltean a mano las campanas para determinadas festividades.

Red con puerta que permite acceder a la campana.


La misma campana que en la fotografía anterior con la red abierta

    En campanarios cuyos toques se encuentra completamente mecanizados, y que incluyen el volteo, las redes se retranquean hacia el interior del campanario en una especie de “jaulas de metal”. Este sistema está diseñado para permitir el volteo de las campanas. Esta solución es muy aparatosa, y sólo la hemos conocido en campanarios mecanizados que no han tenido en cuenta la posibilidad de tocar manualmente los bronces. Este sistema es incompatible con el toque manual, especialmente el repique o toques con cuerda desde el campanario. Además, presenta un grave inconveniente, pues no garantiza la limpieza del campanario: las palomas pueden entrar en el espacio acotado por las jaulas, e incluso anidar. 

Redes interiores con bastidor retranqueado para permitir el volteo de las campanas. 


    Este sistema de jaulas interiores, (y en general las redes interiores), presenta otra desventaja: la protección interior suele realizarse con redes o mallas de cierto grosor. En situaciones climatológicas de humedad, lluvia, nieve, heladas, niebla, estas mallas actúan como condensadoras de humedad, de forma que ésta quede adherida al metal y poco a poco vaya descendiendo hasta el piso del campanario. En ocasiones extremas puede introducir en el campanario litros y litros de agua que pueden ocasionar goteras.

    4.1. PROPUESTA

    Expuestas todas estas circunstancias, si se está planteando la posibilidad de colocar una red o malla interior, aconsejamos la instalación de mallas metálicas que presenten, a la altura del bronce, una “puertecilla” facilmente retirable en caso de que la campana quiera ser tocada a mano. No está de más decir que, este sistema, es aconsejable para torres en las que se “repique” pero que es incompatible para voltear las campanas. En caso de que quieran ser volteadas en alguna ocasión, además de la puertecilla antes mencionada, se puede disponer la malla en un marco de aluminio fijado a la pared de la torre con tornillos y tuercas, de forma que pueda retirarse completamente en caso de querer voltear la campana.

Campana fija con red fija interior con una puerta inferior para poder repicar cuando se requiera.

Red interior con puerta que se abre cuando se voltean a mano las campanas. 

Malla anti paloma que puede ser quitada para el volteo.

La misma campana que la anterior sin red, preparada para el volteo.

    5. INSTALACIÓN EXTERIOR

    En un menor porcentaje de casos, las redes son colocadas en el exterior, protegiendo de esta forma tanto el campanario como las campanas. En la mayoría de los casos suele tratarse de redes de bajo impacto visual (ya hablaremos de ellas un poco más abajo), y son colocadas por empresas especializadas. Suelen ser por lo general redes fijas. 

Red de bajo impacto visual en el lado exterior. Desde abajo es apenas visible.

    Respecto a la colocación exterior, queremos mencionar las rejas, que, a modo de balcones altos, tienen buena parte de los campanarios madrileños. Estas estructuras de hierro son una estructura perfecta para poder colocar en ellas redes anti-palomas. 

Torre campanario de San Ginés (Madrid), con sus característicos enrejados en los ventanales. 

    5.1. PROPUESTA

    Si se plantea la posibilidad de instalar redes o mallas exteriores, con la finalidad de permitir el movimiento de las campanas y su toque manual, proponemos instalar pequeños aros metálicos que ahuecan la red de forma que no sean un obstáculo para las campanas cuando se tañen en movimiento.

Santa Leocadia (Toledo), red con aros para permitir el volteo de las campanas. Foto: Sarrió Andrés, Pau/ www.campaners.com

Ventanal con red y sencillo bastidor que permite el volteo del campanillo.

    Una segunda opción, sólo válida para torres que presenten muros lo suficientemente anchos, es retraer un poco el eje de las campanas hacia el interior de la torre, de forma que al girar, la campana no sobresalga del perímetro de la torre.

Torija (Guadalajara). Campana retranqueada y red fija en el exterior del ventanal, de forme que permita el volteo. 


    Así mismo, existe la posibilidad, tanto para instalaciones interiores como exteriores, de colocar la malla o red de forma similar a una persiana, de manera que, mediante un sistema de cuerdas y poleas, pueda ser recogida fácilmente en caso de querer tocar las campanas a mano, siendo esta opción válida tanto para la técnica de repique como de volteo.


Yunquera de Henares (Guadalajara). Red anti-palomas que a modo de persiana puede subirse de forma manual para voltear las campanas.

Yunquera de Henares (Guadalajara). Red anti-palomas que a modo de persiana puede subirse de forma manual para voltear las campanas.

Yunquera de Henares (Guadalajara). Red anti-palomas que a modo de persiana puede subirse de forma manual para voltear las campanas.

    6. OTRAS MEDIDAS PREVENTIVAS

    Hay ocasiones en las que la colocación de las redes no es posible debido a numerosas causas. En este caso se debe tomar una serie de medidas que minimicen las posibilidades de anidamiento de palomas en el interior de las torres.     

    En primer lugar, se deben tapar los mechinales[1] y oquedades que pueda haber en el interior de la torre. Esto no debe hacerse rellenando con piedra o ladrillos las oquedades, pues no dejan de ser vestigios constructivos de la torre, sino introduciendo tablones, tapas, o incluso un manojo de alambres, todos ellos elementos que puedan ser retirados con facilidad.

Mechinales, uno de ellos (derecha inferior) atraviesa el muro.

    En la gran mayoría de los campanarios de la antigua provincia eclesiástica de Toledo no existe la costumbre de cubrir las salas de los campanarios con bóvedas de obra (como ocurre en Valencia y algunas zonas andaluzas), sino dejar vista la madera de las vigas que sostienen el tejado. Este espacio es propicio para el anidamiento de palomas. Una posible solución es tapar con una red este espacio, de forma que se evite el asentamiento de una colonia.

Las vigas del tejado de un campanario.

    Pero, sin lugar a duda, una de las mejores soluciones para evitar la presencia de palomas es la presencia humana en los campanarios. Está perfectamente comprobado que la presencia humana, la limpieza de los restos dejados para hacer nidos, ahuyenta a las palomas. 

 



[1] - Un mechinal es un agujero, generalmente cuadrado, que se deja en los muros cuando se fabrica un edificio, para meter en él los maderos para el soporte de las plataformas de trabajo de los andamios.