Mostrando entradas con la etiqueta Partes de la campana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partes de la campana. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de julio de 2019

INTRODUCCIÓN AL MUNDO DE LAS CAMPANAS. PARTE 1ª: HISTORIA, FUNDICIÓN, BENDICIÓN Y OTROS TEMAS BÁSICOS


JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Carlos; ROMERA SOTILLO, Álvaro

INTRODUCCIÓN

     En una serie de tres pequeños artículos mostramos una sencilla introducción al mundo de las campanas, centrándonos especialmente en la tradición del antiguo arzobispado toledano. Está especialmente pensado para aquellas personas que han llegado a este blog por casualidad o desconocen por completo este mundo.


1. HISTORIA, FUNDICIÓN Y USOS DE LA CAMPANA EN EL OCCIDENTE CRISTIANO


     En este primer apartado nos centramos en conocer algunos detalles históricos sobre el origen de las campanas y como empiezan a usarse en el cristianismo. Tratamos también a grandes rasgos el proceso de fundición de las campanas. A continuación explicaremos en qué consistía la bendición de las campanas, ritual imprescindible para poder ser usada y sin el cual la campana no podía ser tocada. Finalmente trataremos sobre los toques de campana y las diferentes formas de toque que existen.


1.1. HISTORIA DE LAS CAMPANAS



     Las campanas son un instrumento musical que aparece en el mundo Antiguo. Eran generalmente piezas de pequeño tamaño. En la Grecia antigua eran empleadas para avisar de la venta de pescado y en Roma para avisar de la apertura y cierre de los baños públicos. El precedente litúrgico más directo lo encontramos en el uso de trompetas tal y como aparece reflejado en varios versículos de la Biblia. Moisés hizo construir dos trompetas de plata para convocar al pueblo. Aparecen también en otros pasajes como la toma de Jericó, o la aparición de Dios a Moisés en el Monte Sinaí. La tradición se ha perpetuado en el uso del Shofar, un cuerno de cabra que se hace tocar en diversas festividades del calendario festivo judío. En el cristianismo comenzaron a usarse las campanas con uso litúrgico en torno al siglo V. Se atribuye a San Paulino de Nola (+431) la introducción de las campanas en la iglesia. Lo cierto es que esta leyenda tiene algo de realidad, y es que Nola es una ciudad situada en la zona de Campania, famosa por sus bronces, con cuyo nombre fueron bautizadas las campanas.

Campana del Abad Sansón, (930), MuseoArqueológico de Córdoba. Esta campana es una de las más antiguas conservadas en España. Foto: https://www.artencordoba.com


     Si quieres saber algo más sobre la historia de las campanas te recomendamos que visites esta entrada del blog ( https://vozdebronce.blogspot.com/2019/01/los-sagrados-bronces-el-uso-liturgico.html )


1.2. FUNDICIÓN DE LA CAMPANA



     La fundición tradicional de campanas arranca en la antigüedad y se ha perpetuado con pocas variantes hasta bien entrado el siglo XX. Hasta la industrialización de este oficio, los fundidores eran profesionales que viajaban de pueblo en pueblo para fundir campanas allí donde fueran requeridos. En España existen dos tradiciones de fundidores: por un lado los venidos de Francia e Italia, cuyo trabajo fue realizado principalmente en la corona de Aragón; por otro lado la tradición de familias cántabras oriundos de la comarca de la Transmiera, cuya zona de trabajo se centraba especialmente en la corona de Castilla.


     El proceso de fabricación es complejo. Al fundidor por lo general se le encargaba refundir una campana rota, cuyo sonido debía volver a recuperar. Para ello el maestro campanero manejaba tres variantes: el diseño del perfil, el diámetro de la boca y el grosor de las paredes. Todas estas variantes determinan tanto el peso como el sonido de la campana.


    Una vez que el maestro campanero trazaba el perfil interior y exterior de la campana, elabora unas piezas denominadas terrajas: unas tablas que, recortadas con el perfil interior y exterior de la campana servirán para tornear el molde que se empleará para la fundición de la campana.


     Después de elaborar las terrajas se hacía el horno para fundir el bronce -una aleación de cobre (80% aprox.) y estaño (20% aprox.)-. Junto al horno se prepara el foso de colada sonde se colocarán los moldes de forma que una vez fundido el metal y abierta la trampilla del horno, el metal líquido caiga por unos canales que lo conducen hasta la boca de los moldes.

Esquema de un horno tradicional de fundición. En CABRELLES MARTÍNEZ, José Luis (1990), "Fundición de campanas" en http://campaners.com/php/textos.php?text=1318



     El molde tiene tres piezas: el macho, la camisa (o falsa campana) y la capa.
  • Para elaborar el macho se realiza primeramente una estructura de ladrillo refractario que dará solidez al conjunto. Una vez construida la estructura de ladrillo se coloca la terraja del interior de la campana en un eje y se comienza a tornear con barro. Para acelerar su secado se prende fuego en el interior de la estructura de ladrillo. Una vez terminada se da una capa de ceniza que permita posteriormente separar la segunda capa.

Elaboración del macho. En CABRELLES MARTÍNEZ, José Luis (1990), "Fundición de campanas" en http://campaners.com/php/textos.php?text=1318

Elaboración del macho. En CABRELLES MARTÍNEZ, José Luis (1990), "Fundición de campanas" en http://campaners.com/php/textos.php?text=1318

  • La segunda capa es la llamada camisa o falsa campana, pues una vez concluido el proceso de elaboración de los moldes, el espacio de esta segunda capa será rellenado con el metal fundido. Para fabricar esta segunda parte del molde se emplea una terraja con el perfil del exterior de la campana. El material empleado en esta segunda capa es un barro más fino, acabándose los remates, letras y decoración, en cera y sebo.


Elaboración de la camisa o falsa campana. En CABRELLES MARTÍNEZ, José Luis (1990), "Fundición de campanas" en http://campaners.com/php/textos.php?text=1318

  • La tercera parte del molde es la llamada capa. Es realizada primero con barro fino, para poder registrar con detalle las inscripciones y los relieves. La parte exterior se realiza con barro más grueso reforzado con alambres y cáñamo.

    
    Una vez se han secado las tres piezas del molde se procede a levantar la camisa y a destruir la falsa campana. A continuación se procede a trasladar el macho a la fosa de colada, donde una vez colocado se rellena su interior de arena y se coloca el asa para enganchar el badajo. Seguidamente se coloca la capa sobre el macho y se colocan los moldes de las asas y los orificios de entrada de la colada y salida de gases. Se rellena toda la fosa con tierra bien prensada, para evitar que el molde reviente. Una vez rellenado el foso se hacen los canales de la colada, por donde fluirá el bronce líquido a más de 1000º C de temperatura. Teniendo todo esto preparado, se procede a abrir la compuerta del horno, permitiendo al bronce líquido rellenar el molde.

Foso de colada. En CABRELLES MARTÍNEZ, José Luis (1990), "Fundición de campanas" en http://campaners.com/php/textos.php?text=1318


    Transcurrido un tiempo prudente para que se enfríe y solidifique el bronce, se desentierra el foso, se rompe la capa, se saca la campana y se rompe el macho. Tras limpieza de la campana ya está preparada para sonar.


     Esta descripción abreviada del proceso puede completarse con este pequeño documental que muestra la fundición de una campana siguiendo el método tradicional. https://www.youtube.com/watch?v=xAb58b7i03Q


1.3. PARTES DE LA CAMPANA



     Existen diferentes formas de denominar cada una de las partes de la campana. La que vamos a emplear aquí es la forma genérica.
  • Asas: También es llamada corona, son las asas de enganche al yugo. Su número es de tres (en sentido transversal al eje) para campanas de menos de 100-120 kg. En campanas de mayor tamaño se añaden dos pares de asas más a los laterales (siete en total).


Campana con tres asas.

Campanas romanas con siete asas, la del fondo de lado y la del primer plano de frente. 


  • Hombro: Es la parte superior de la campana, sobre la que se levantan las asas.
  • Tercio: Es la parte superior de la caída de la copa. Es una zona donde suele haber inscripciones.
  • Medio: La superficie central de la copa de la campana. En ella suele haber inscripciones en la parte que da al interior y una cruz en relieve en la parte que da al exterior.
  • Medio pie: Es la parte inicial de la parte baja de la campana.
  • Pie: Parte inferior de la copa. Entre el pie y el medio pie se genera una curvatura convexa donde deben golpear los martillos exteriores, pues es este el punto de mayor grosor del bronce y donde se genera su sonido.
  • Punto de golpe: pequeño vértice convexo en la parte inferior del interior de la campana donde se sitúa el punto de mayor grosor. Es el punto exacto donde debe golpear el badajo, de lo contrario la campana puede romperse.
  • Asa del badajo: Es la anilla situada en la parte superior del interior de la campana donde se ata el badajo.
  • Badajo: es el elemento percutor de la campana. Por lo general suele ser una pieza entera de hierro de forja, aunque en algunos lugares suele hacerse de madera la caña y de hierro la bola de golpe y la sujeción superior del badajo. La parte inferior del badajo tiene un orificio para poder enganchar una cuerda.
  • Yugo: el yugo es el armazón de madera sobre el que se fija la campana. Puede ser fijo, si no permite el movimiento de la campana, o bien de movimiento, si cuenta con unos ejes.


Partes de una campana (Campana "Gorda" de Lillo - Toledo-)
Badajo golpeando en su punto (Campana Grande de Matarrubia -Guadalajara-)

Badajo de hierro (Yunquera de Henares -Guadalajara-)
Badajo con caña de madera (Valfermoso de Tajuña -Guadalajara-).


1.4. SONORIDAD, ARMONIZACIÓN Y AFINACIÓN DE CAMPANAS



    Como ya hemos comentado al hablar de la fundición de campanas, los maestros fundidores jugaban con con tres variables que determinaban la sonoridad del bronce: el diseño del perfil, el grosor de las paredes de la campana y el diámetro de la boca.

    En cuanto al diseño del perfil debemos reseñar que, si bien en España existe una interesante variedad de perfiles a grandes rasgos estos pueden agruparse en dos tipos: el esquilón y la romana.
  • El esquilón es el habitual en las campanas occidentales, caracterizado por hombros estrechos, perfil alargado y ligeramente curvada.
  • La romana en cambio es de hombros anchos y caída recta, con un aspecto mucho más robusto y abombado (de hecho eran conocidas antiguamente como “campanas redondas”). Esta última tipología solo aparece en la mitad norte de la corona castellana. A diferencia de los esquilones, su sonido es ronco y menos vibrante.

La Cabrera (Guadalajara), campana romana y esquilón

     Esta es la división habitual, sin embargo parece ser que había más tipos de diseños, con los cuales se enriquecían el timbre de los conjuntos de campanas. Antonio de Biedma1 en su tratado de fundir campanas (1630) describe el diseño de varios tipos de campanas: francesa, esquilón, cimbalillo, entretalle... Por ejemplo, existe una tipología empleada solo en Andalucía, conocida como “campanas de Pasión”, cuya peculiaridad era la presencia de unos orificios en el tercio del esquilón, que acortaban su sonido. Estas campanas de Pasión eran tocadas en la Cuaresma y algunos momentos de Semana Santa.


Campana de Pasión de la iglesia de San Lorenzo (Sevilla)


    La sonoridad de los conjuntos de campanas en España suele basarse en un principio de armonización, es decir, que el sonido de cada campana guarde cierta coherencia sonora con el resto de bronces. Una peculiaridad intencionadamente buscada son las diferenciaciones tímbricas, como por ejemplo ocurre con las campanas romanas, cuyo timbre contrasta con los esquilones y campanillos que suelen acompañarlas.

    Otra forma de sonoridad es el de las campanas afinadas, cuyos primeros pasos se dieron en el siglo XVI en los Países Bajos. Antes de explicar este proceso debemos reseñar que el sonido de una campana es la suma de muchas notas parciales que se generan a diferentes alturas de las paredes de la campana. Los fundidores de los Países Bajos descubrieron que creando un diseño adecuado y quitando unos milímetros en determinados puntos del interior de la campana se pueden afinar todos estos parciales. El resultado de esta técnica son conjuntos completamente afinados que como consecuencia evolucionará a otra formas de toque, de los cuales hablaremos más adelante.


Proceso de afinación de una campana (www.camaners.com)


  Los conjuntos de campanas armonizadas se organizan de diferente forma que los conjuntos de campanas afinadas. En el centro y norte de Europa, donde los conjuntos de campanas están perfectamente afinados, se conoce la nota exacta que produce cada campana, siendo frecuente que el “apodo” por el que se conoce a la campana de forma coloquial sea el nombre de la nota musical que posee.

   En España en cambio en muy raras ocasiones se sabe la nota (es algo irrelevante, no importa dentro de un conjunto de campanas armonizado) y son conocidas y organizadas según su puesto dentro del conjunto, sin ninguna referencia objetiva de carácter universal. Por ejemplo, la “grande” de una campanario parroquial lo es porque cumple esa función en su torre, pero objetivamente es pequeña en comparación con una campana de catedral.

   Una forma habitual organizar las campanas en España es dividirlas en campanas grandes, medianas y pequeñas. En Castilla, por ejemplo, los campanarios suelen organizarse de mayor a menor en campanas (romanas o esquilonadas), esquilones y campanillos (también llamados cimbalillos, esquilas, esquilines, pascualejas o campanos). Además, la forma común de agruparlas es por parejas, una macho (la grande) y una hembra (la pequeña) cuyo sonido a veces puede presentar menos de medio tono de diferencia; de forma que este esquema por pareja da como resultado conjuntos con dos campanas, dos esquilones o dos campanillos. Por ejemplo, es muy común en pueblos castellanos que las torres tengan dos campanas, la grande (o gorda) y la pequeña (o chica) acompañadas de uno o dos campanillos (grande y pequeño).


Iglesia de San Bartolome de Atinza (Guadalajara). Esta fotografía muestra la composición habitual de campanarios rurales: dos campanas, la Gorda y la Chica (en este caso romanas), un campanillo y otro de señales en el tejado del presbiterio para coordinar la liturgia con los toques. Foto de CAMARILLO HIERRO, Tomás/ www. cefihgu.es.



1.5. BENDICIÓN


    Antes de subir las campanas a la torre era imprescindible la bendición del bronce. Bendición que en muchas ocasiones es conocida como bautizo, pues se le impone el nombre de un santo. A veces se habla de consagración, pues se ungía el bronce con Crisma, del mismo modo que se consagraban los cálices o los templos.

    Los primeros datos que se tienen sobre las bendiciones datan del siglo VIII. En la liturgia visigoda existía la bendición de bronces. Finalmente, en el Ritual Romano del Concilio de Trento (1545-1563) se fijó para todo el orbe católico la bendición solemne de campanas, la cual era potestad del obispo ordinario de la Diócesis. La bendición consistía en una serie de oraciones en las que se lavaba, se ungía con óleo de enfermos y con Crisma y finalmente se incensaba con un gran brasero la campana, de forma que el humo envolviera todo el bronce. En 1892 se fijó una nueva bendición para campanas destinadas a usos civiles, y en 1902 una forma simplificada para campanas destinadas a uso religioso. Después del Concilio Vaticano II se redactó una nueva forma de bendición más simplificada aun que las anteriores.

    La bendición era muy importante, pues sin ella el obispo podía prohibir que una campana tocase. En ella se le imponía a la campana el nombre de un santo, al que se le encomendaba su intercesión. En la gran mayoría de campanas antiguas suele aparecer del siguiente modo: Sancta María (por ejemplo) ora pro nobis. Es decir, Santa María ruega por nosotros. El nombre del santo que se le imponía solía estar en relación a los santos de devoción de la parroquia, reservando generalmente el titular de la iglesia o el patrón para la campana más grande. No solía tampoco faltar alguna campana a Santa Bárbara, abogada de las tormentas y de los campaneros. El nombre del santo con el que se bautizaba a la campana era generalmente con el que era conocida. Aunque en otras ocasiones solía denominarse por su tamaño o por motes circunstanciales a su historia, su uso o su sonido: la Gorda, la chica, el campanillo, el esquilón, el aguijón, la golondrina, pascualeja, la rota etc.


Ceremonia de bendición de las campanas de las Escuelas Pías de Valencia (años 40-50)


   Por tanto vemos que la campana es un instrumento que podría considerarse de intercesión, en el sentido de que en virtud de la bendición con su sonido se pedía la intercesión del santo al que se dedicaba el bronce. Este sentido de trascendencia fue poco a poco perdiéndose, limitándose a partir del siglo XIX a dedicar la campana a uno u otro santo. El nombre del santo ya no era acompañado del ora pro nobis sino del “Dedicada a”.

   Si quieres saber más sobre la bendición de las campanas le recomendamos que lea el capítulo III del artículo de este blog Los sagrados bronces: el uso litúrgico de las campanas en la Iglesia Católica http://vozdebronce.blogspot.com/2019/01/los-sagrados-bronces-el-uso-liturgico.html


1.6. TOQUES

   Como ya hemos escrito líneas arriba, las campanas empezaron a usarse en la Iglesia en torno al siglo V ó VI. En un principio parece que se empleaban para avisar del rezo de las horas canónicas y para oficios fúnebres. Desde entonces el repertorio de toques empezó a aumentar y hacerse mucho más completo y variado. Entre los siglos XVI y XVIII el lenguaje de campanas adquiere su mayor complejidad. Es en este periodo cuando se redactan las principales reglas de toque (denominadas también consuetas), una especie de instrucciones que indicaban cuándo y qué se debía tocar en cada momento. El repertorio de toques era amplio y complejo, lleno de matices. Una parroquia normal podía tener cerca de una veintena de toques, mientras que una catedral podía llegar a tener un centenar. En el siglo XIX se inicia una fase de declive y pérdida, llegando hasta nuestros días el último eslabón de campaneros tradicionales, que aprendieron de sus antecesores tan digno y elevado oficio.


Repique en Quintanilla de la Viñas (Burgos) Foto: http://www.jccanalda.es
Simeón Millán repicando en la Basílica del Pilar de Zaragoza (1940), foto: http://campaners.com
Volteo de campanas en Sedano (Burgos). Foto: https://www.verpueblos.com

    Hay una glosa medieval que condensa a la perfección el uso de las campanas y la finalidad de los toques: “Laudo Deum Verum, plebem voco, congrego clerum, defunctos ploro, ninmbum fugo, festaque decoro” (Alabo al Dios verdadero, llamo al pueblo, reúno al clero, lloro a los difuntos, ahuyento a las nubes tempestuosas, doy lustre a las fiestas). En torno a estos seis enunciados se organizan los toques de campana: alabar a Dios con los diferentes toques de oración (las tres Ave María, Ánimas, Viático, Elevación del Cuerpo y Sangre de Cristo durante la Misa); congregar al clero (rezo de las Horas Canónicas); llamar al pueblo (Misas, Concejo, hacendera, arrebato), llorar a los muertos (toques de muerto, clamores, dobles, entierros, Misas de novenario, Misas de Aniversario etc); tocar contra las tormentas (en esta faceta “intercesora” había también toques de exorcismo o de buen parto).


   Si quieres saber más sobre los toques le recomendamos que lea el capítulo V del artículo de este blog Los sagrados bronces: el uso litúrgico de las campanas en la Iglesia Católica http://vozdebronce.blogspot.com/2019/01/los-sagrados-bronces-el-uso-liturgico.html


   Hasta ahora estamos entendiendo que las campanas sirven para realizar una serie de toques manuales que contienen un significado; sin embargo, no es el único uso que han tenido, existen también las campanas de reloj y los carillones. Los relojes mecánicos empiezan a difundirse por Europa en torno al siglo XIV. Los carillones son unos instrumentos musicales que consisten en uno teclado que golpea campanas, cada una de ellas perfectamente afinada en una nota, de forma que pueden interpretarse melodías musicales. Los carillones surgieron en los Países Bajos entre los siglos XVI y XVII y se utilizan tradicionalmente para interpretar melodías mientras se encuentran abiertos los mercados. En España esta tipología de conjunto de campanas apenas tuvo presencia hasta el siglo XX. Hasta entonces sólo existían dos “órganos de campanas”, uno en el Escorial y otro en el palacio de Aranjuez, mandados ambos construir por Felipe II.


Carillón del Escorial. Foto: https://www.aytosanlorenzo.es


Anna Maria Reverté, carillonista de la Gerenalitat. Foto: http://blog.ghatapartments.com/

    La diferencia entre las campanas de toques “litúrgicos” y las campanas del reloj es que las primeras marcan un tiempo jerarquizado y con significado enmarcado dentro de la creencia religiosa, mientras que los toques de reloj señalan una división exacta del tiempo que carece de significado.

Catedral de Toledo en 1887. Las campanas "litúrgicas" y las del reloj se encontraban en dos torres diferentes, así como el campanillo de señales con el que se avisaba desde el coro del inicio y fin de algunos toques. foto: https://toledoolvidado.blogspot.com



1- Fundidor afincado en Écija (Sevilla).